Después de 16 años trabajando en comunicación tengo una certeza: solo conectamos cuando nos cuenten una historia. Si tu cliente abre la bandeja de entrada, no está buscando un informe. Está buscando el próximo episodio. El problema es que la mayoría de los mailings corporativos son pilotajes fallidos de series que nadie quiere ver: mucha información, cero gancho, ¡un bodrio! (no te ofendas, no es nada personal).
Entonces, ¿qué hacemos? Vamos con el “guionismo estratégico” para que tus próximos mailings sean adictivos:
- El Asunto es el Teaser (no el resumen): evitá el error común de poner “Actualización semanal de…bla» ¡ABURRIDO!) Probá con algo de intriga: «La decisión que cambió nuestra metodología”. Netflix nos enseña: generá curiosidad o urgencia y, ¡no spoilees el final!
- La estructura de tu contenido es el Cliffhanger de tu envío: Evitá los bloques de texto interminables y usá títulos, negritas y frases cortas (¡ponele ritmo!). Eso ayudará a que, visualmente, la conexión dure más tiempo. Netflix nos enseña: Cada punto de tu newsletter debe terminar con un mini «continuará». Aireá la lectura y usá la estructura para dar un respiro.
- El final es la promesa de la próxima temporada: cambiá el viejo y aburrido «saludos cordiales» por un cierre que dé valor te deje esperando el próximo correo. Netflix nos enseña: Si el tema de esta semana fue [A], terminá el correo preguntando o anunciando que la próxima semana vas a resolver [B]. Esto construye hábito de lectura.
En fin, como verás, no se trata de escribir EL MAILING DE TU VIDA, sino de diseñarlo pensando en crear una experiencia.
¿Qué te parecen estos 3 pasos?, ¿ya los implementás? ¡Puedo ayudarte con eso!
